Crítica
Un envidiable sentido del ritmo y un oído fantástico
“Anelio Rodríguez Concepción tiene un envidiable sentido del ritmo y un oído fantástico”
«A primera vista, esta Historia ilustrada del mundo consistiría en veinte textos escritos a modo de pie de página para otros tantos retratos de familiares y amigos de la infancia, pero en realidad es mucho más. Anelio Rodríguez Concepción tiene un envidiable sentido del ritmo y un oído fantástico, y por eso puede contarnos con socarronería y ternura estas historias de la memoria chica que giran en torno a la vida agrícola o a la industria del tabaco o a la emigración y el exilio durante la posguerra. Al final, lo que podría haber sido un obituario o una colección de semblanzas se convierte en un fantástico libro de relatos que captan perfectamente el aroma de una época –de un siglo–, el latido en la forma de ser de unas gentes que son capaces de enfrentarse a cualquier adversidad con paciencia, al golpito y, a la que se puede, con una sonrisa».