Crítica

Transmuta en temblorosa belleza el fragor y el viaje fatigoso

Juan Carlos Méndez Guédez

Cierra el libro con un poema de una tensa, irrepetible hermosura

«Y cierra el libro con un poema de una tensa, irrepetible hermosura. Texto dedicado a la figura del padre, a su ausencia, encarnada en la perdurabilidad de su olor en las almohadas, con lo que este poemario emocionante, milimétricamente construido, transmuta en temblorosa belleza el fragor y el viaje fatigoso de esas noches absurdas. Y al cerrar sus páginas percibimos ese cansancio casi feliz, casi agradecido, de quien sabe que el sol reaparece, que al menos el silencio de la madrugada se acerca a su fin».

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