Crítica
Un mundo que se mira y se lee al mismo tiempo
“El libro conquista un ámbito común de expresividad y belleza, nada convencional”
«El libro conquista, así, un ámbito común de expresividad y belleza, nada convencional, muy ajeno a la idea de ilustración y el comentario. Es un libro que contiene un mundo que se mira y se lee al mismo tiempo y que impone la fascinación de su extremada complicidad.
A la veta de la cordialidad y la ironía, propias de esa fuente generosa de la imaginación que, a veces, alcanza en la infancia grados tan deslumbrantes de espontaneidad y sorpresa, se une la sabiduría del narrador, el punto lírico tan propicio a esta otra gracia de los mitos pequeños, de andar por casa, para los que Anelio padre tiene especial mano.
La “confabulación” es, al fin, la fuente de este libro tan divertido como hermoso, tan insólito como entrañable».