Crítica
De la feliz comunión de textos y dibujos surge una realidad de inhabitual originalidad
“Glosas creativas y siempre concisas, inventivas o líricas”
«Padre e hijo se llaman Anelio Rodríguez. El niño, nacido en 1990, pintó entre los 4 y 6 años unos dibujos de característico y escueto trazo que revelan esa mirada infantil del mundo fantástica y pura. El padre, poeta y narrador canario, ha dispuesto los dibujos en dos series, y los comenta con distanciamiento de adulto o con ternura, con admiración o con humor. De ahí salen unas glosas creativas y siempre concisas, inventivas o líricas. De la feliz comunión de textos y dibujos surge una realidad de inhabitual originalidad, aparentemente sencilla, pero compleja; inocente y burlesca».